lunes, 2 de mayo de 2011

¿Qué celebramos el 1° de mayo?


El primero de mayo no es un día más. Es un día trascendente. Evoca una lucha. Nos transporta a la Plaza Haymarket, Chicago, 1886. Allí se originó una protesta que tenía por trasfondo la reivindicación obrera de limitar la jornada –insufriblemente prolongada- de trabajo. Como consecuencia de la represión a esa protesta seis obreros dieron sus vidas: George Engel, que se negó a pedir misericordia al gobernador lo que eventualmente hubiera evitado su ahorcamiento, procediendo como el robledal, cuya grandeza necesita del agua, y no la implora; Adolf Fischer, encargado de la impresión de la propaganda obrera -por él sus compañeros peticionaron clemencia que él rechazo, porque trémulo de pavor, pensóse bravo, y acometió feroz, ya mal herido-; Lucy Parsons, cofundadora de una de las primerísimas organizaciones gremiales femeninas, defensora del género y referente en la lucha por la igualdad étnico racial; Hessois Auguste Spies, quien antes de morir estrangulado proclamó “la voz que van a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”, y así mordió y vociferó vengadora ya rodando en el polvo, su cabeza; y Louis Linng, que prefirió en la celda darse su propia muerte antes que recibirla de parte de sus opresores. En fin, se fue en ese vandálico acto probablemente lo mejor de esas generaciones.

Más de cien años más tarde los recordamos. Nuestras generaciones, afortunadamente ya no necesitan perder la vida para lograr el reconocimiento del derecho a una jornada de trabajo limitada. Esta es una conquista que a pesar de su costo supieron conseguir -coronados de gloria, vivan- y se fue afianzando al punto de constituir el eje principal de la Primera Conferencia de la OIT en el año 1919, lo que resultó en su primer convenio sobre jornada de trabajo.

¿Cómo creemos que deben nuestras generaciones posicionarse frente a esto? A través de un doble compromiso. Por un lado, honrando a las generaciones precedentes y sus respectivas luchas y conquistas. ¿De qué manera? Haciendo efectivo el principio de no regresividad de los derechos que implica que las conquistas no se entregan y que los derechos adquiridos se defienden, porque, en definitiva, un derecho laboral no es otra cosa que una conquista social plasmada por escrito. En palabras del ex presidente, implica “nunca menos”. Pero, además, efectivizando otro principio enunciado en la Constitución Nacional que es el de la progresividad de los derechos. En este sentido, cada generación carga con la responsabilidad de lograr la incorporación de nuevas conquistas al plexo de derechos económicos, sociales y culturales.

Por eso, el 1º de mayo cumple distintas funciones: conmemorar la desaparición física de valiosos dirigentes, pero también celebrar. Celebrar la conquista. Celebrar el éxito de la batalla. Celebrar conscientes de que la lucha justa culmina en victoria.

Pero además, nos obliga a reflexionar sobre el presente para identificar cuáles son las deudas y hacia dónde debemos orientar nuestras energías. Durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández no ha habido ninguna ley contraria a los intereses de la clase trabajadora y se han derogado normas que sí implicaban retrocesos, lo que demuestra un claro cambio de paradigma en relación con los regímenes precedentes. Así, se ha derogado de la “Ley Banelco”, se han recuperado los aportes de los trabajadores, reestatizando el sistema previsional, se ha ampliado el alcance y mejorado los beneficios jubilatorios, ha aumentado casi un 1000% el salario mínimo, vital y móvil, se ha derogado la ley de tickets, se ha elevado la edad mínima para el trabajo de 14 a 16 años, combatiendo el trabajo infantil, entre muchas otras medidas. A todo ello, deben sumarse las modificaciones que se han proyectado y que se encuentran en debate, como las reformas a los regímenes de trabajo rural y doméstico y la reglamentación del derecho constitucional de participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas.

Falta mucho por hacer. Existen problemas que requieren urgente intervención, derechos que aún no son reconocidos, desigualdades duras de roer, pero hay algo que la realidad no nos permite objetar: la orientación, el rumbo. Las políticas desplegadas a instancias de nuestra compañera Presidenta –lo que solemos identificar como “El Modelo”- apunta inconfundiblemente hacia el progreso, hacia el desarrollo económico de la Argentina con justicia social. Entonces, feliz 1º de mayo argentinos y argentinas, que florezcan mil flores!

Leandro Recalde (AJUS, Abogados por la Justicia Social)

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